Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Ajo hervido, ajo perdido.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Un corazón feliz es un filtro mágico para hacer oro
Imaginación hace cuerpo de lo que es visión.
Justicia y no por mi casa.
A lo que no puede ser paciencia.
De la mujer, la limpieza se conoce en la cabeza y en los pies.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Al amigo con su vicio.
El hombre puede hacer mucho, pero la belleza más
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Juego y bebida, casa perdida.
Paso a paso se hace camino al andar.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Un mal candado llamará a la ganzúa.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Quien no se ocupa en vivir esta muriendo continuamente.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
A pan ajeno, navaja propia.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Poco y entre zarzas.
Poca cuadrilla, vida tranquila
A chico pajarillo, chico nidillo.
No es lo mismo los palos de la reja que los pelos de la raja.
Continua gotera orada la piedra.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Más vale algo que nada.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Mucho ruido y pozas nueces.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra