El arenque cuelga de sus propias agallas
Todo tiene solución menos la muerte.
Abrojos, abren ojos.
Siete virtudes tiene la sopa, es económica, el hambre quita, sed da poca, hace dormir, digerir, nunca enfada y pone la cara colorada.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Dios nos libre de un ya está hecho.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
Para ser bella hay que ver estrellas
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Cada oveja con su pareja.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Qué es una raya más para el tigre.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
La avaricia es la mayor de las pobrezas.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
Después de que baile bien aunque sea fea.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Canario triste, no come alpiste.
La obra alaba el maestro.
¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.
La oración breve sube al cielo.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Al loco y al aire, darles calle.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Pereza no alza cabeza.
De tal palo tal astilla.
Para bien morir, bien vivir.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Faldas largas, algo ocultan.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
Amor y señorío, no quieren compañía.