Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
El que quiera peces que se moje el culo.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Cada cosa tiene su precio.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Las piedras rodando se encuentran.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
Una abeja vale más que mil moscas
Echando a perder se aprende.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Palabra de boca, piedra de honda.
La habilidad del artífice se conoce en su obra.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Nunca te apures para que dures.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Junio brillante, año abundante.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Haces mal, espera otro tal.
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
A cada cajón, su aldabón.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Panza llena, quita pena.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
Iguales, como cabo de agujeta.
Nunca cages mas de lo que comes.
Cada pez en su agua.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Oveja que bala, bocado que pierde.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Es como el cilindro, que cualquiera lo toca pero no cualquiera lo carga.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.