Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
Paciencia y barajar.
Sacar los trapos al sol.
El procurar no caer es mejor que el levantarse aunque sea con ayuda.
Hace más el que quiere que el que puede.
Hacerse el sueco.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Hacer de una pulga un elefante.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Conquista el amor solo aquel que huye
Hacer algo muy en los cinco casos.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Espera que llene la mar, para entrar al canal.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Pedir más es avaricia.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Al pez, una vez.
El que poco tiene a poco aspira.
Jugar la vida al tablero.
Quien bien conoce el camino, llega sano a su destino.
Hablar bajo y obrar alto.
El que apunta a la luna disparará más alto que el que apunta a un estercolero, aunque no de en el blanco.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Dar una de cal y otra de arena.
Carne en calceta, para quien la meta.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Pedir peras al olmo.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Antes de que acabes, no te alabes.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Ser el último orejón del tarro.
Para prosperar, madrugar.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
No te alabes antes de que acabes.
Estar armado hasta los dientes
Al que quiera celeste, que le cueste.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.