Dibujar pasteles para matar el hambre.
Boca con boca se desboca.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
A la fuerza ahorcan.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Nadie llega a bachiller, sin estudiar y aprender.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
En Octubre echa pan y cubre.
Fingir ruido por venir a partido.
Más dura será la caída.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Al roble no le dobles.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
Necesitado te veas.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Una manzana roja invita piedras.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Agua al higo y a la pera vino.
En llegando San Antón, ninguna niebla llega a las dos.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Ponerse la tapa en la cabeza
A cada ollaza su coberteraza.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Para bien estar, mucho hay que andar.
Dios aprieta pero no ahoga.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Desdichas y caminos hacen amigos.
Quien suele en plata nadar, se puede también ahogar.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Todos los caminos conducen a roma.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Primero comer, que ser cristiano.
Es fácil caer en una trampa, pero difícil salir de ella.
Quien sube como palma baja como coco.
Agrada y te agradarán.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
A buen santo te encomiendas.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.