Al engaño, con engaño.
Hombre osado, bien afortunado.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
Obra acabada venta aguarda.
Espanya és de qui més s'afanya.
El más avisado cae.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Vale más tener que no desear.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Las cosas en caliente pegan.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Convertir las lanzas y escudos en jades y telas.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Conseguir una mujer bella es fácil, lo difícil es conservarla.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Llegado el carro al pie de la montaña , se encontrará infaliblemente el camino.
Todo lo que sube tiene que bajar.
Cuando la imaginacion idealiza a una persona, la realidad se encarga de destruirla.
Remendar y dar a putas.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
A gran calva, gran pedrada.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
A donde las dan, allí las toman.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
De veinte a sesenta, cornamenta.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
El que se apura, poco dura.
No te acostumbres a lo que no dure.
Cada pardal a su espigal.
El que come hasta enfermarse tiene que ayunar hasta reponerse.
Dos capitanes hunden el barco.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Al freír los huevos veréis lo que llevo.