A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Al que le venga el guante que se lo calce.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
La sola bravata, no hiere ni mata.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
De suerte contentos, uno de cientos.
La intención hace la acción
La luz de alante es la que alumbra.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
La mentira busca el rincón.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Haz buen barbecho y verás pronto el provecho.
Hazme la barba, hacerte el copete.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Tarde piaste pajarito.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Perder es mucho ganar, si no has de volver a jugar.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
Qué satisfacción estar enamorado
Lo dicho, dicho está.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Si no dejas de esculpir, lograrás tallar obras de metal y piedra.
Con el callar, vencerás.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Una buena campana se siente de lejos.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
La sugestión obra.
Tragando aunque sea saliva.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Todo salto tiene riesgo.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
Cada uno es artífice de su ventura.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
Limando se consigue de una piedra una aguja