No hay mejor red que la que coge el pez.
Justo peca en arca abierta.
Quien no se arriesga no cruza el río
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Al dedo malo, todo se le pega.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Ayunar, o comer truchas.
El calamar, en todos los mares sabe nadar.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Parecerse como un huevo a una castaña.
La necesidad hace maestros.
El hambre aguza el ingenio.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
Quemar la casa para cazar el ratón.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
El que tiene los pies torcidos no llega a donde quiere.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
A cada pez le llega su vez.
El que guarda siempre encuentra.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Por sostener el error, se cae en otro mayor.
Jugar bien sus cartas.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
El que necesita, te visita.
Para el hierro ablandar, machacar y machacar.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
La comprensión siempre llega más tarde.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Donde entra beber, sale saber.
Adelante con los faroles.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
Vale más ser ralos que calvos.
Cerner, cerner, y sacar poca harina.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
Por pedir, nada se pierde.