La ociosidad enseña muchas maldades.
Atente al santo y no le reces.
Por la caridad entró la peste. (Miguel Angel Fuentes)
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
El vino en jarro cura el catarro.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Dando dando, palomita volando.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
El agua arruina el puente y el vino la mente
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Barco grande, ande o no ande.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
El que no arriesga, no pasa el río.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Hay confianzas que dan asco.
La alegría es gemela
Para todos hay un cementerio.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Cada cual decía del amor que tenía.
Los cementerios están llenos de valientes.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
El pasto que le ha sobrado, es el que engorda al ganado.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
La comida reposada, y la cena paseada.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Arriba canas y abajo ganas.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.