Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
El amor destierra la vergüenza.
Juego mayor quita menor.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Hay gente tan pobre, que solo tiene dinero.
Esto es como una cena de negros.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Lo dicho, dicho está.
La avaricia rompe el saco.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Comprar al pobre, vender al rico.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Quien no quita gotera, hace casa entera.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
El hombre nació para morir, es mortal.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
El que se apura, poco dura.
Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin comer.
Ojo al parche.
Lo barato, sale caro.
Quien fue primero, la gallina o el huevo.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
Salir junto con pegado.
Está más pelao que las rodillas de un cabro.
Hasta que el cuerpo aguante.
Caballo manco no sube escalera.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
En la cancha se ven los gallos.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
Comida hecha, amistad deshecha.
El tiempo descubridor de todas las cosas.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Ama como el lobo ama a la oveja
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Despacio, que llevo prisa.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
Por la caridad entró la peste. (Miguel Angel Fuentes)
El que no te ama, burlando te difama.