Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Lo que es igual, no es trampa.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
La avaricia rompe el saco.
Hay gente tan pobre, que solo tiene dinero.
Juego mayor quita menor.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
Lo dicho, dicho está.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
El que se apura, poco dura.
El hombre nació para morir, es mortal.
Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin comer.
Comprar al pobre, vender al rico.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Lo barato, sale caro.
Quien no quita gotera, hace casa entera.
Quien fue primero, la gallina o el huevo.
Hasta que el cuerpo aguante.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Ojo al parche.
Caballo manco no sube escalera.
Salir junto con pegado.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Comida hecha, amistad deshecha.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Está más pelao que las rodillas de un cabro.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
El tiempo descubridor de todas las cosas.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
Ama como el lobo ama a la oveja
Caras vemos, corazones no sabemos.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
El que no te ama, burlando te difama.
Despacio, que llevo prisa.
En la cancha se ven los gallos.
Los hombres prudentes aprenden con los errores de otros; los tontos por los errores propios.
Del mal manjar, un bocado nomás.