Refranes viejos, recortes del evangelio.
De tal árbol tal astilla.
A perro viejo no hay tus tus.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
El buen vino, de sí propio es padrino.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
El que rompe viejo, paga nuevo.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
A cabrón, cabrón y medio.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Tras el buen comer, ajo.
Zapatero a tus zapatos.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Ante la duda, la más madura.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Hijo solo, hijo bobo.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
A barba muerta, obligación cubierta.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Más aburrido que mico recién cogido.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Loro viejo no da la pata.
Te conozco, pajarito.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
A chico pié, gran zapato.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.