Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Saber poco obliga a mucho.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
El que pestañea pierde.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Antes de hacer nada consulta con la almohada.
A quien has acallado no le hagas llorar.
No hay provecho propio sin daño para otro.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
Buenas cartas a veces pierden.
Las paredes oyen.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Las que han sido costureras, nunca prestan las tijeras.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
El peor de los males es tratar con animales.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Quien se quemare, que sople.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Jornal del obrero suele quedarse en la tienda del tabernero.
Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
Aún queda el rabo por desollar.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
La mentira busca el rincón.
El triunfo de los crueles es breve
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Al miserable y al pobre, la pena doble.