Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Bienes que ocasionan males, no son tales.
A quien mucho tiene, más le viene.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
En Abril, aguas mil.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Callar como puta tuerta.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Mozo rondador, no puede ser madrugador.
El que canea, no calvea.
Indio con puro, ladrón seguro.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
El que nada debe nada teme.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Necio es quien con necios anda.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
No cuentes dinero delante de los pobres.
El que da, recibe.
Hacerse el de la oreja mocha.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Mal se juzga al caballo desde la silla
Nunca falta un roto para un descosido.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo