En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
A mala leña un buen brazado.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Despedida de borrachos.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
El mal para quien lo fuere a buscar.
El que mucho habla, poco acierta.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Te casaste, te frego.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Ir a matar lobos no es para bobos.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
pajero como tenedor de oveja.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
Trato es trato.
De diestro a diestro, el más presto.
Ley puesta, trampa hecha.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Con promesas no se cubre la mesa.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Quien mal cae, mal yace.