Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
A burra vieja, albarda nueva.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
Hay que amarrar el tamal.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
No hay mejor testigo que el papel escrito.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Nunca falta un borracho en una vela.
Yernos y nueras, en las afueras.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Cada cual es hijo de sus obras.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
El que ganó y calló, hizo lo que debió.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
A tal señor, tal honor.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Hacer el primo.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Iglesia, o mar, o casa real.
Quien hace por común, hace por ningún.
Para conservar amistad, pared en medio.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Chapucero es el barbero que deja rasposo el cuero.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
O la bebes o la derramas.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.