Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
El que araña y muerde, poco puede.
Juego de manos, rompedero de ano.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
El que demonios da, diablos recibe.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Guay del malo y de su día malo.
Sacar los trapos al sol.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Hablar con lengua de plata.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
El mejor cazador, miente más que caza.
Quien lo hereda no lo hurta.
Hace más el que quiere que el que puede.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
Dar antes que amagar.
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
Por San Lucas, a Alcalá putas.
Volverse humo.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Los hombres serenos, pelean mucho menos.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
De perdidos, al río.
Más fácil es de la obra juzgar que en ella trabajar.
Aun el león se defiende de las moscas.