De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
El que tiene lengua a Roma va.
Fiado y bien pagado, no disminuye estado.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Si usted molesta a un perro, molesta a su dueño.
El que madruga, es sereno.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
A quien a mula, bestia, hace mal, es más bestia que el animal.
El tiempo lo arregla todo
Cada uno en su casa es rey.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
A todo coche, le llega su sábado.
Quien tiene buen asiento, no haga movimiento.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Quien solo come ajo, no hará buen trabajo.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
A cada rey su trono.
A barba moza, vergüenza poca.
El que anda en silencio, cazar espera.
Haz el bien y olvídalo.
La democracia también genera hombres deshonestos
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Mucho apretar, listo aflojar.
El amor reina sin ley
El que quiere besar, busca la boca.
A los tuyos, con razón o sin ella.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Dios no ayuda a los holgazanes.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
De cuero ajeno, correas largas.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.