Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
El que actúa lo hace sin consciencia; solo quien medita es consciente
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Boca que no habla, Dios no la oye.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Quien la junta preside, casi siempre es quien decide.
Puta en ventana, mala mañana.
A dos palabras tres porradas.
A quien a mula, bestia, hace mal, es más bestia que el animal.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Quien calla otorga
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
El que demonios da, diablos recibe.
No digas tu secreto al amigo, por si mañana es tu enemigo.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
A barba moza, vergüenza poca.
A buen comedor, quitárselo de delante.
Fraile convidado echa el paso largo.
Hay que predicar con el ejemplo.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Dios no ayuda a los holgazanes.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
De cuero ajeno, correas largas.
Paciencia y barajar.
Lo que abunda no daña.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Es prudente el que cuando está en buena situación puede mantenerse como antes.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Hombre chico, pensamientos grandes.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.