De lo perdido, lo que aparezca.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Por un moro que maté me pusieron matamoros.
El que a burros favorece, coces merece.
Hasta el rabo, todo es toro.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
Ladra de noche para economizar perro.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Hablando nos entendemos.
El gato maullador, nunca buen cazador.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Atrás viene quien las endereza.
Reniego de señora que todo lo llora.
Ayudaté y serás ayudado.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Antes verdugo que ahorcado.
Querer es poder.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
El que manda, no va.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
La necesidad tiene cara de hereje.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Bailar la trabajosa.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Casa y potro, que lo haga otro.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Médico sin ciencia, poca conciencia.