A buen año y malo, molinero u hortelano.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Hombre lisonjero, falso y embustero.
El que se casa, por todo pasa.
Guardas bien y no sabes para quien.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Abriles y condes, los más traidores.
Cumplidos entre soldados son excusados.
A creer se va a la iglesia.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Voy a ir hacer un mandado.
A persona lisonjera no le des oreja.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Pobre atestado saca mendrugo.
Difama, que algo queda.
Si no valiese por testamento, valga por codicilo.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Dios aflige a los que bien quiere.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Suerte, y al toro.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.