Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Progresa en su negocio quien ha pensado en él de antemano.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Marido muerto, otro al puesto.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
Si te pica el alacrán, busca cura y sacristán.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Juego de manos, rompedero de ano.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Nadie es sabio en todas partes.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
El mundo es de los audaces.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
El casado por amor vive vida con dolor.
No hay dicha, sino diligencia.
A cada paje, su ropaje.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Palabra dada, palabra sagrada.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Vivir juntado es igual que casado.
¿Usted qué come que adivina?
A los audaces la fortuna les ayuda.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
Andar derecho y mucho beber, no puede ser.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Cumplidos entre soldados son excusados.