Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
El más peligroso de todos los animales salvajes es el calumniador; de los mansos el adulador.
No des consejo a quien no te lo pide.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Reniego de plática que acaban en daca.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
El más avisado cae.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
El que tiene capa, escapa.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Ante la duda, la más madura.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Buen oficio es no tener ninguno.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Bien ora quien bien obra.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
El que más puede, más aprieta.
Moza reidora, o puta o habladora.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
El borracho, de nada tiene empacho.
Maestre por maestre, seálo éste.
Si ofendes serás ofendido
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Hacer algo de cayetano.
La ley pareja no es dura.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
A cabrón, cabrón y medio.