Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
Las medias ni pa las mujeres.
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
El que por necesidad trabaja, poco tiene y poco gana.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Las armas las cargan el diablo.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Es demasiado necio para ser loco.
Más mueren de hartos que de faltos.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Quien bien ata, bien desata.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Aquí no hay más cera que la que arde.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Eso no te lo despinta nadie.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Bien o mal, junta caudal.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Suegra y sin dinero, al brasero.
A falta de manos, buenos son los pies.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Alábate cesto, que venderte quiero.
De casi no muere nadie.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Buena olla y mal testamento.
El que rompe, paga.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Juntos en las duras y en las maduras.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.