Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Mucha auga en Mayo, malogra el año.
Cuando se pierde el honor, va todo de mal en peor.
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Necesitado te veas.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
No te alabes antes de que acabes.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Intelecto apretado discurre que rabia.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
A escote, no hay pegote.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Anhela algo por suficiente tiempo,y ya no lo querrás.
El hambre mató a pocos; la hartura a muchos.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
El que tiene buba, ése la estruja.
Nadie tan pobre murió que más pobre no nació.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Ser lento en dar es como negar.
Ausente, apenas viviente.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Al barrigón, no le vale faja.
La bonanza amenaza borrasca
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
La desgracia de un loco es dar con otro.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Casa de Dios, casa de tos.
El que manda, no va.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
Prueba el espesor del hielo antes de aventurarte sobre él.