El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
A invierno lluvioso, verano abundoso.
A manos frías, corazón ardiente.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
A la leche, nada le eches; y debajo aunque sea cascajo.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Amistad que acaba, no fue nunca amistad.
No es nada, que del humo llora.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
El que mucho promete, poco cumple.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
El que anda en silencio, cazar espera.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Pa'trás como las del marrano.
El torpe caminador, anda mal y acaba peor.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Agua podrida, colada y hervida.
El que se apura, poco dura.
Las paredes oyen.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Dinero guardado, barco amarrado.
A otro perro con ese hueso.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
¿Por qué lanzarse al agua antes de que la barca haya naufragado?
A buen bocado, buen grito.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
El mundo critica, pero no mantiene.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.