La sangre del pobre el rico se la come.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Quien hizo una...hace dos
Dios castiga, pero no ha palo.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
Iglesia, o mar, o casa real.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
La muerte es imprevisible.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
El sueño es hermano de la muerte.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
De persona palabrera, nunca te creas.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
Escatimar y dar a putas.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Por donde pasa moja.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Acometer hace vencer.
Juego de manos, rompedero de ano.
Pan ajeno nunca es tierno.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
A palabras necias, bofetones.
No hay boda sin tornaboda.
Una buena bota, el camino acorta.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
La morena, de azul llena.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
Por el esfuerzo, la vigilancia, la disciplina y el dominio de sí, el sabio se crea una isla que la inundación no logra destruir.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Solo los pies del viajero saben el camino.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.