Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
El rico nunca está satisfecho.
El oro entra por todas las puertas, excepto las del cielo.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Donde hay amor, hay dolor.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Al roble no le dobles.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
En los meses frioleros, se tapa hasta el brasero.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Más largo que un día sin pan.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
Araña muerta, visita cierta.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Más vale odiado que olvidado.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Quien lee y escribe no pide pan.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
La envidia es carcoma de los huesos.
Algo es algo, menos es nada.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
División y destrucción, hermanas gemelas son.