Un día con la suegra, un día de tinieblas.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
No hay tal reja como el culo de la oveja.
El que araña y muerde, poco puede.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Si quieres aprender a orar, entra en la mar.
A lo que no puede ser paciencia.
Ir de trapillo.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Quien no tiene, perder no puede.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Ver para creer.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Lo poco, nunca dio mucho.
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
A la fuerza ahorcan y quedan bien ahorcados.
Mal ojo se le ve al tuerto.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Con chatos, poco o ningún trato.
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
De tal palo tal astilla.
Gente de montaña, gente de maña.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Cosa muy querida, presto perdida.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Caballo manco no sube escalera.
Del precipitar nace el arrepentir.
A la primera azadonada, ¿queréis sacar agua?.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Quien solo vive, solo muere.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Agua beba quien vino no tenga.
Amor de asno, coz y bocado.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
Después de toda oscuridad hay luz.
Te enseño a nadar y ahora me ahogas.