Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Donde aprietan, no chorrea.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Del ahogado, el sombrero.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Con gente mal criada, nada.
Dulce y vino, borracho fino.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
Obras vea yo; palabras, no.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Malo es llegar a viejo, peor no llegar a serlo.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Más vale poco que nada.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Esta es la gota que derramo el vaso.
En el pecado se lleva la penitencia.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
Espera que llene la mar, para entrar al canal.
Abogado de ricos, mal de pobres.