Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Bota vacía la sed no quita.
Amistad que murió, nunca renació.
A barba muerta, obligación cubierta.
Más mato la gula que la espada.
Con la alforja vacía, mal se inicia el día.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Abogacía que no zorrocía.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Día vivido, día perdido.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Agua fina saca la espina.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
Cada sendero tiene su atolladero.
La contradicción es la sal del pensamiento
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Todo salto tiene riesgo.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Donde uno piensa, otro sueña.
Una fábula es un puente que conduce a laa verdad.
Palabras y plumas el viento las tumba.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
La muerte nos iguala a todos.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
El que mucho habla, mucho yerra.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Caga el Rey, caga el Papa y en este mundo de mierda de cagar nadie se escapa.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
En llegando la Ascensión, ni merluza ni salmón.
Señal fija de agua, verla caer.
A mala suerte, envidia fuerte.
Al rebuznar se verá quien no es león