A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Emborrachar la perdíz
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
Muchos Trueno y nada de auga.
A tal puta, tal rufián.
La soledad no trae felicidad.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Al ausente, por muerto le da la gente.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
A buena confesión, mala penitencia.
¿Quién te metió por puerta de tu enemigo?. Hambre y frío.
De poniente, ni viento ni gente.
Hacerse la boca agua.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
Agua, agua, que se quema la fragua.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
El dragón inmóvil en las aguas profundas se convierte en presa de los cangrejos.
Suelo mojado, cajón seco.
Al asno lerdo, arriero loco.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
De la abundancia viene la vagancia.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
El agua es blanda y la piedra es dura; pero gota a gota, hace cavadura.
Detrás de la Cruz está el Diablo.
Ladran, pues cabalgo.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Si no sobra es que falta.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
La ignorancia es muy atrevida.
Cada malo tiene su peor.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
La voz del asno no pasa del tejado.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Los pesares envenenan la sangre.