Dar palos de ciego.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
El ruin calzado sube a los cascos.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Dios castiga sin dar voces.
Donde humo sale, fuego hay.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
Amor de amos, agua en cestos.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Obispos y Abriles, los más son ruines.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
Faena acabada, faena pagada.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Salir del fuego para caer a las brasas.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Sal derramada, quimera armada.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
El que se brinda se sobra.
A barba moza, vergüenza poca.
Nadie da lo que no tiene.
La barriga llena da poca pena.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Arriba canas y abajo ganas.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Confesión obligada, no vale nada.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
A la fuerza ahorcan.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.