No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
La justicia no corre, pero atrapa.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Aquí morirá Sansón y cuantos con él son.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Quien duerme no coge liebre.
Mira la peseta y tira el duro.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
No hay sustituto para la experiencia.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
No busques pan en la cama del can.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Agua limpia de fuente viva.
La montaña es pesada, pero una mariposa levanta a un gato en el aire.
No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia.
Más crudo lo come el lobo, y bien le presta.
Mallorquina, puta fina
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Despistado como perro en cancha de bochas.
Perro en barbecho ladra sin provecho.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
No hay mejor salsa que el hambre.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
Las armas, el Diablo las carga.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".