La boca que no habla se escucha con dulzura.
Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Pedo con sueño no tiene dueño.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
No te salgas por la tangente.
El perro con rabia, de su amo traba.
No hay dicha, sino diligencia.
Pasará, sea lo que sea.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Dios no desampara a sus hijos.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Este navega con banderita de pendejo.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Quien mucho duerme jornada pierde.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Donde hay voluntad, hay un camino.
El puerco nunca ve más arriba que la altura de su cabeza.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Dinero de canto, se va rodando.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Se heredan dinero y deudas
El que con niños se acuesta, cagado se levanta.
Hacer una cosa en un avemaría.
Árbol que no frutea, bueno es para leña.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
No hay moros en la costa.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
Todas las horas hieren. La última mata.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.