Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
No ensucies donde comes.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Apostar por necesidad, perder por obligación.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Cada villa, su maravilla.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Bailar con la más fea.
El que nace postrero, llora primero.
La oportunidad se escapa por los pelos.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
El mundo es de los audaces.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
Amor sin besos es como chocolate sin queso.
Dios da, nunca vende.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Nadie extienda más la pierna de cuanto fuere larga la sábana.
La esperanza mantiene.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Sale más caro el candil que la vela.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Los patos marinos anuncian nieve.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Una comida sin vino, es como un día sin sol.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
Casarse bajo el palo de la escoba
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
¿Tienes ganas de morir?. Cena cordero asado y échate a dormir.
El buscador es descubridor.
La India p'al indio, como el agua p'al pescao.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Cuanto más sepas, más sufrirás.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.