Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Agua que haya de beber, no la enturbiaré.
En el pedir no hay engaño.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Se sabe donde se nace, pero no dónde se muere.
Lobos de la misma camada.
Me extraña que siendo araña te caigas de la pared.
Lo barato es caro y lo caro es barato.
En amores, los que huyen son vencedores.
Quien dice lo que no siente, miente.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Comer en bodegón y joder en putería.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Va para atrás como el cangrejo.
Caballo corredor, no ha menester espuela.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
El gran pez solo se cría en gran mar.
Te cierran una puerta y te abren diez.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
No soy baúl de nadie.
Vanamente piensa quien sin Dios hace la cuenta.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
El hambre aguza el ingenio.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
No hay como quitarse de en medio para dejar de ser imprescindible.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Ramal y bozal, para el animal.
Baños, hasta los cuarenta años.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Con el ingrato, no tengas trato.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Hija que casas, casa que abrasa.