Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Hambre matada, comida acabada.
Cuanto más alto se sube, más grande es la caída.
La noche es capa de pecadores.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Tanto está la gotera sobre la piedra hasta que hace el roto.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Nada puede dar quien nada tiene.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.
El que fía, o pierde o porfía.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Quien mucho desea, mucho teme.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Reino dividido, reino perdido.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Su ladrido es peor que un mordisco
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
Al hambre no hay pan negro.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Más gente va en coche al infierno que al cielo.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Palabra de boca, piedra de honda.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.