Neblina, del agua es madrina.
Baila Antón según le hacen el son.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Si te pica el alacrán, busca cura y sacristán.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
En Mayo crece el tallo.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
La temporada más conveniente para el haragán no llega nunca.
Escucha el viento... que inspira
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
Viento del solano, agua en la mano.
Muchos componedores descomponen la novia.
Mujer refranes, muller puñetera.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Pocos pelos, pero bien peinados.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Septiembre frutero, alegre, festero.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
La hogaza no embaraza.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Buena vida si refrenas tu ira.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
No cuentes los pollos antes de incubarlos.
Bien ora quien bien obra.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
Los dueños de casa activos hacen a los inquilinos cuidadosos.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Madre es la que cría, no la que pare.
De ninguno seas muy compañero.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
La que da beso da d'eso.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.