Mano que te da de comer no has de morder.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
De padres asientos, hijos taburetes.
A enemigo que huye, puente de plata.
Indio con puro, ladrón seguro.
En enero no te separes del brasero.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Madrastra, madre áspera.
Llave puesta, puerta abierta.
A cuadrúpedo donado no le periscopées el incisivo.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Más ven cuatro ojos que dos.
Habiendo don, tiene que haber din.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
Callemos, que el sordo escucha.
Amor de lejos contentos los cuatro.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
El cerdo siempre busca el fango.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Sementera temprana, de cien una vana.
Ahullama no pare calabaza.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
El miedo guarda la viña.
Dos cabezas piensan más que una.
Enero, claro y heladero.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
El que se pica, ajos come.
Vaca de muchos, bien ordeñada y mal alimentada.
La mujer en la cocina es una mina.
En habiendo vino, aceite y manteca de cerdo, media botica tenemos.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Las piedras no hablan.
Necios y gatos son desconfiados.
El que no puede tañer arpa, tañe flauta.
Iguales, como cabo de agujeta.