Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
No habiendo lomo, de todo como.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Un buen día nunca se olvida.
Es tiempo de vacas flacas
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
El queso pesado, y el pan liviano.
Mujer Besada mujer ganada.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Vecinas porque les digo las mentiras.
El enano ve gigantes por todas partes.
No saber de la misa la media.
Le dan la mano y se toma el pie.
Lentejas, comida de viejas.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
La vida es así, y el día es hoy.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Más doblado que carpa de camión.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Quien gasta y no gana, ¿de qué comerá mañana?.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
Burgáles, mala res.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Quién quiere, podrá otro día si hoy no puede.
Los de Morón como son, son.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.