A la sombra de los buenos, viven los malos.
Indio comido, puesto al camino.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Cumplidos entre soldados son excusados.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
A quien dan, no escoge.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Atender y entender para aprender.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
No serán novillas, si tienen criadillas.
El que siembra, cosecha.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
De perdidos, al río.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
De donde no hay pan hasta los perros se van.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
Buena es la costumbre en el bien.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
Cada hombre deja sus huellas.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.