Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Lo que con tus padres hagas, con tus hijos lo pagas.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
A quien mucho tiene, más le viene.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
El ladrón juzga por su condición.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Cuidado, que el diablo es puerco.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Al mejor pastor, el lobo le roba una oveja.
De los muertos no se hable sino bien.
Al que dice la verdad le ahorcan.
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Dar antes que amagar.
Primero son los presentes que los ausentes.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
El santo ausente, vela no tiene.
Los cobardes corren mayor peligro que otros hombres en una batalla.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
El que mucho analiza, se martiriza.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Caminar sobre seguro.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
Renegad de viejo que no adivina.