Írsele a uno el santo al cielo.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
A Dios, llamaron tú.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Más puede Dios solo que los diablos todos.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
Dios castiga sin dar voces.
Por las vísperas se conocen los santos.
Ojo por ojo y diente por diente.
Los dioses ayudan al que trabaja
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Casa de Dios, casa de tos.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Más puede Dios que el diablo.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Uno que a redentor se metió, crucificado murió.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Quien bien hace a su enemigo, a Dios tendrá por amigo.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
La necesidad conduce a Dios.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Codicia mala a Dios no engaña.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Proverbios 3:3-4
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Siempre se le aparece la Virgen a los pastores.
Dios está en todas partes.