Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Los curas y taberneros son de la misma opinión, cuantos más bautizos hacen, más dinero va al cajón.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
Dios no desampara a sus hijos.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
El que cree en mujer no cree en Dios.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Cada altar tiene su cruz.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
Oir a todos, creer a pocos.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
Nunca falta Dios a los pobres.
El fraile, la horca en el aire.
Amor de dos, amor de Dios.
Ante Dios, todos somos iguales.
Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.
Acójome a Dios que vale más que vos.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
A Cristo prendieron en el huerto porque allí se estuvo quieto.
Dios aflige a los que bien quiere.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Los hombres son mejores que su teología
Dios no se queda con nada de nadie.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Dios los cría y ellos solos se juntan.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.