Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
No ser escaparate de nadie.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Averiguelo, Vargas.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Con el mismo cuero las correas.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Más ven cuatro ojos que dos.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
A la hora mala no ladran los perros
No hay que ofender al cocodrilo antes de pasar el río.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Un indio menos, una tortilla mas.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
Esta lloviendo sobremojado
Cumplidos entre soldados son excusados.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
De padres asientos, hijos taburetes.
El garbanzo para San Marcos, ni nacido ni en el saco.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Como chancho en misa.
El que no esta acostumbrado a los calzones se le pelan los cojones.
Vayan las verdes por las maduras.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Hablar a tontas y a locas.
Ese huevito quiere sal
Mallorquina, puta fina
Dar palos de ciego.
Los frailes en jubón, hombres son.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Manos blancas no ofenden.