Barco grande, ande o no ande.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Cochino matado, invierno solucionado.
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
De tal palo tal astilla.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
A donde las dan, allí las toman.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Para los toros del jaral los caballos de ahí mesmo.
Por el interés te quiero Andrés.
Antes di que digan.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Hablando nos entendemos.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Picha española no mea sola.
Abrojos, abren ojos.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
La risa va por barrios.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
Ocurre en las mejores familias.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Ayer putas y hoy comadres.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Ni en pelea de perros te he visto
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Amores reñidos, los más queridos.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Sabe más que los ratones colorados.
El que del campo viene, cenar quiere.
Pan para hoy, hambre para mañana.
De bajada todos los santos ayudan
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.