Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
Monja de Santa Ana, tres en cama.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Es puerco de la misma manada.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
El amor de carnaval muere en la cuaresma
Que cada zorro cuide su propia cola.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Quien más tiene, más quiere.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
Dios da frío según la ropa.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Bollo de monja, costal de trigo.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Ante Dios, todos somos iguales.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
La caza y los negocios quieren porfía.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
A confite de monja pan de azúcar.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Cuantos más gatos más ratones.
Entre bueyes no hay cornadas.
De ovejas blancas, nacen corderos negros.
La caridad empieza por casa.
Ser un mordedor de pilares
Hijos y mujer añaden menester.
Si te pica el alacrán, busca cura y sacristán.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
La fe no tiene miedo.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Papel, testigo fiel.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.