Acabándose Cristo, pasión fuera.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
No todos los que tienen las manos juntas, rezan.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Hacer del san benito gala.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Esto tiene más tiras que el calzoncillo de Jesucristo.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
De un cólico de vino y espinacas no se muere ningún Papa.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Ir por los extremos no es de discretos.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
A caracoles picantes, vino abundante.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Palabras de santo, uñas de gato.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
Tienes menos futuro que el Papa en una mezquita.
Bonete y almete hacen casas de copete.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Muerto, ¿quieres misa?.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Cada cual ha de llevar su carga.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
El Santo más milagrero es, San dinero.
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Más ordinario que una monja en guayos.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Niños y viejos, todos son parejos.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.