A quien Dios ama, Dios le llama.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
No se puede repicar y andar en la procesión.
A cada santo le llega su día.
Dios castiga sin palo ni piedra
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Al rebuznar se verá quien no es león
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
La abadesa más segura, la de edad madura.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
No todo el que trae levita es persona principal
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
El que es pendejo ni de dios goza.
Copas son triunfos.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Sacar las castañas del fuego.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Hablen cartas y callen barbas.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Hombre avisado, medio salvado
Todo amor tiene su gasto
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Irse por los cerros de Úbeda.
Ingratos hacen recatados.